lunes, 13 de abril de 2020

El virus

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             
   
                                                                                                                                                                                                                 por Joaquin Rodriguez Portal                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      Muchas personas piensan que el virus es una identidad microbiológica al igual que las bacterias y eso está muy lejos de la realidad.  Las bacterias son seres vivos que como tal cumplen un  ciclo vital, es decir; nacen, crecen se reproducen y mueren. Los seres vivos tienen la particularidad de que pueden ser eliminados utilizando algún antibiótico o veneno que les provoque la muerte. Por eso cuando alguien contrae alguna enfermedad de tipo bacteriano los médicos  le recetan al enfermo antibióticos que eliminan a ese tipo de bacteria.                                                                                                         Los virus no son animales y por eso no pueden ser eliminados tal y como se hace con las bacterias. Ellos son partículas de material genético que no son afectadas por los antibióticos que comúnmente se emplean en curar las enfermedades bacterianas, por lo tanto, los seres vivos que son infectados por un virus  están indefensos. Sin embargo, la naturaleza nos dotó de un mecanismo mediante el cual  podemos combatirlos. Los virus, al no ser animales, no tienen aparato reproductor y por ende  no pueden multiplicarse por sí mismo. Sin embargo, los virus  tienen  la característica de que se pueden adherir a las células de un ser vivo  e interactuar con su aparato reproductor para producir muchas copias de él mismo a costa de esa célula. Esos virus copias van invadiendo las células vecinas del organismo infectado, a la vez que destruye la célula originalmente infectada. De esa manera va destruyendo tejidos y órganos de la persona infectada la cual se va debilitando hasta morir  en muchos casos. Al no existir medicamento para destruir a los virus estamos prácticamente indefensos ante ellos y es por eso que durante las grandes epidemias o pandemias murieron  muchas personas. Como lo fueron la peste negra, la fiebre española y ocurre ahora con el coronavirus.                                                   Finalmente se descubrió que la naturaleza nos dotó de un mecanismo natural mediante el cual destruir a los virus y eso es lo que justifica que los seres vivos  no hayan desaparecido de la faz de la tierra a causa de las infecciones virales.   Una vez que una persona es infectada su sistema inmune detecta la presencia del virus y comienza a producir un anticuerpo que tiene la capacidad para destruirlo.  El organismo infectado necesita un determinado tiempo para generar los anticuerpos suficientes como para destruir a todos los virus que ya invaden sus células. Eso significa  que la persona infectada padecerá la enfermedad que provoca dicho virus mientras su sistema inmunitario produce los anticuerpos suficientes para destruirlo. En esa carrera por la supervivencia, en muchas ocasiones, el organismo no logra producir los anticuerpos suficientes antes que la destrucción celular generada por el virus origine  la muerte del portador.  En la lucha de quien gana la carrera entre  el virus y la producción de  los anticuerpos juega un papel muy importante la fortaleza del sistema inmunológico de la persona que ha sido infectada. Si logra sobrevivir entonces esa persona o animal quedará con esos anticuerpos formando parte de su sistema inmunológico lo que le hará inmune ante otra posible infección con ese mismo virus. En esa característica se basa la creación de vacunas antivirales. Mediante una vacuna  se inocula una fracción inofensiva  de virus a las personas para que su organismo lo confunda con un virus y genere los anticuerpos correspondientes y se haga inmune a las infecciones por ese mismo virus. No todos los virus son potencialmente mortales por lo que muchos de nosotros hemos pasado por enfermedades virales sin estar plenamente consciente de ello por lo que debemos estar inmunizados para las mismas. Los catarros o gripes por la que hemos pasado nos han dejado inmunes a los tipos de virus que nos lo provocaron. Lo mismo ocurre con enfermedades como la papera, la varicela, el sarampión entre otras. Las enfermedades  virales son muy difíciles de tratar pues sólo el propio organismo infectado es el que puede eliminarlos. Por lo tanto una vez que una persona se ha infectado solo su fortaleza física es lo que ayudara a sobrepasar  el periodo durante el cual se forman los anticuerpos que lo eliminaran.  En los casos más comunes de virus gripales   ese tiempo es del orden de unos  20-30  días.                                                                                                          Los virus son partículas extremadamente pequeñas  que se pueden propagar con mucha facilidad por el viento y los objetos sobre los cuales se depositan. Son tan pequeños que no hay filtros que los detenga totalmente por eso las mascarillas  solamente atenúan las posibilidades de que una persona infectada lo disemine fácilmente mediante la tos, los estornudos o la respiración.                                                     La piel constituye nuestro  principal órgano defensivo  ante cualquier patógeno que intente atacarnos pues actúa como una barrera protectora. Eso quiere decir que las enfermedades virales y bacterianas que padecemos entran a nuestro organismo por brechas que  aparecen en nuestra piel. Tal es el caso de las  heridas, la boca, la nariz, los ojos, los oídos y los genitales. En el caso de los virus ellos tienen la características de poderse adherir  fácilmente a ciertas células de los tejidos blandos que aparecen en esos lugares y de ahí penetrar pasando de célula en célula hasta minar todo nuestro organismo. Según los especialistas, en la materia, el corona  virus puede mantenerse activo en el aire y sobre superficies solidas desde 3 hasta unas 24 horas. Esto nos alerta que cualquier cosa que hayas tocado o en cualquier lugar  que haya estado recientemente una persona infectada puede estar presente el coronavirus. Cuando salimos es muy probable que entremos en contacto con objetos o personas contaminadas sin saberlo. Es por eso que las orientaciones de salud pública de mantenernos en casa el mayor tiempo posible, lavarnos las manos con agua y jabón frecuentemente, no tocarnos los ojos, la nariz  y la boca son muy apropiadas para evitar contaminarnos y luego contaminar a los que nos rodean.  La contaminación sucede de persona a persona pero recientemente se ha encontrado que un tigre de un zoológico en New York resultó contaminado por su cuidador. Esto nos alerta y sugiere mantener protegida a nuestras mascotas y/o mantenernos alejados de ellas, si las mismas salen a pasear por los alrededores o se juntan con otras.